Dormir bien es sumamente importante. La cantidad de horas adecuadas, en un entorno silencioso y con una temperatura de entre 18 y 19 °C, con la máxima oscuridad posible y sobre una superficie que nos sea cómoda. Se trata de recomendaciones básicas para poder disfrutar de un descanso reparador que nos recompense con la energía necesaria para enfrentar nuestro día a día. Sin embargo, aunque tenemos muy claros estos puntos, muchas veces obviamos lo más importante: nuestra respiración debe ser fluida, debemos respirar correctamente cuando dormimos. Y en muchas ocasiones esto no se cumple.

Son muchas las personas que sufren de apnea del sueño y no son conscientes de sus efectos negativos sobre su salud. Se le suele dar poca importancia a un trastorno que posiblemente acaree consecuencias devastadoras. Pero ¿qué es la apnea del sueño, cómo se produce y qué efectos nocivos tiene sobre nuestro bienestar y calidad de vida? Y sobre todo: ¿existe una solución? En el artículo de hoy intentaremos responder a todas estas cuestiones.

¿Cómo se produce la apnea del sueño?

Durante las horas de sueño, la persona afectada de apnea del sueño sufre eventos respiratorios, en su mayoría obstructivos, de mayor o menos severidad, que provocan desaturaciones de oxígeno (descenso de los niveles de oxígeno en sangre). Estas apneas pueden ir desde algunos segundos hasta minutos, y es posible que se produzcan hasta más de treinta veces por hora.

Existen unas patologías asociadas que son causante de la apnea del sueño, como puede ser la obesidad o una mandíbula retraída, principalmente. Por otro lado, en muchas ocasiones se produce una relación muy estrecha entre la apnea del sueño y el ronquido, aunque no todas las personas que roncan sufren apnea del sueño.

Los riesgos derivados de la apnea del sueño sobre la salud no son baladí. Se ha observado una asociación entre sufrir este trastorno y un aumento del riesgo de padecer ictus cerebral y enfermedades coronarias. Por otra parte, al no producirse un descanso reparador, se suele sufrir durante el día estados de somnolencia de mayor o menor grado, con lo que esto implica de riesgo, por ejemplo, para padecer accidentes, tanto de tráfico como laborales.

La solución para la apnea del sueño pasa por el uso de una máquina CPAP (presión fija) o AutoCPAP (presión variable). El Cpap se conecta mediante un tubo y una mascarilla al paciente, durmiendo así toda la noche con ella. Tras un estudio del sueño en el que se haya detectado este trastorno, el uso de estas “máquinas del sueño” proporcionan al paciente aire a presión que evita que se colapse la vía aérea superior mientras duerme. Con ello la calidad del sueño y la calidad de vida mejoran de manera ostensible.

 

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